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Construcción de un barco

La construcción de la maqueta de un barco es una experiencia única. A diferencia de otros tipos de reproducciones, requiere materiales naturales como la madera, cuyo empleo necesita de ajustes y técnicas específicas. Una típica maqueta de barco, incluso si se trata de un producto presentado en una caja de montaje, no tiene nada que ver con un kit de plástico: cada pieza tiene que adaptarse y, por así decirlo, modelarse antes de colocarla. La construcción es progresiva, evoluciona poco a poco, pasando de una fase a la siguiente, y cada etapa exige una experiencia y un saber hacer diferentes.
Quien aborda por primera vez esta afición quizá tendrá, al principio, dificultades para comprender cómo es posible completar una reproducción majestuosa (impresionante y fiel hasta el último detalle a una gran nave, dotada de todos sus mástiles, velas, cañones y equipamiento) a partir de un montón de piezas contrachapadas sueltas. Sin embargo, conseguirlo está al alcance de todo el mundo, incluidos quienes no son particularmente hábiles en los trabajos manuales. No obstante, es evidente que la experiencia facilita mucho el trabajo. Durante la construcción de una maqueta naval de madera, sea la que sea, se pasa inevitablemente por fases delicadas y momentos críticos: algunos son inevitables, otros exclusivos de un determinado tipo de maqueta. Pero todos estos problemas ya los han encontrado y solucionado modelistas que más allá de sus conocimientos individuales han aplicado simplemente técnicas y métodos nacidos de su experiencia.

El navío más poderoso del siglo XVIII

El Santísima Trinidad fue el fruto más sobresaliente de la decidida política emprendida hacia 1748 por el marqués de la Ensenada, por entonces secretario de la Marina española. Para revitalizar la maltrecha Armada, el marqués envió al constructor Jorge Juan a Londres con la finalidad de reclutar a los mejores carpinteros de ribera. Burlando la vigilancia inglesa, Jorge Juan contrató, entre otros, a Matthew Mullan, uno de los más reputados maestros británicos. Como resultado de esta decisión se construyeron 46 unidades de los famosos "74 cañones", 35 fragatas y 5 navíos de más de 90 cañones, entre los que destacó el Santísima Trinidad, el buque más poderoso construido hasta entonces, con capacidad para 136 unidades de artillería distribuidas en cuatro cubiertas. Matthew Mullan recibió el encargo de diseñar el buque mejor armado de la época y se decidió que se construyera en La Habana, ya que el arsenal de La Carraca de Cádiz, donde trabajaba Mullan, no era apto para navíos de más de dos cubiertas. Fue botado en 1769 con 61,4 metros de eslora y 16,6 de manga, medidas no superadas entonces por ningún barco. Se armó en El Ferrol con 120 cañones y se hicieron algunas reformas para intentar solucionar algunos problemas de navegación y la excesiva escora. El Santísima Trinidad necesitaba una dotación de mil hombres entre mandos, artilleros y marineros, sin contar con los contingentes de Infantería de Marina que pudiera transportar según las necesidades de cada operación. El barco se incorporó a la Armada y en seguida adquirió la categoría de símbolo por su imponente presencia y su capacidad artillera, además de convertirse en la joya codiciada por los ingleses. Participó en el intento de bloqueo del canal de la Mancha y más tarde en el de Gibraltar, donde estuvo a punto de naufragar a causa de un temporal en el estrecho. El 9 de agosto de 1780 entró en combate por primera vez, apresando 4 fragatas y 51 buques de un convoy inglés cerca del cabo de San Vicente. También tomó parte en la reconquista de Menorca, apresando otro convoy británico. En 1782 participó como buque insignia de Luis de Córdoba en el asedio de Gibraltar. En otro combate en el cabo de San Vicente estuvo a punto de ser derrotado en gran desigualdad de condiciones frente al ataque de navíos ingleses que lo desarbolaron y causaron más de 200 bajas. En la ampliación realizada en 1795 se corrió la batería alta, elevándose el número de piezas de artillería a 136 unidades. En Trafalgar fue apresado por cuatro navíos ingleses tras sufrir numerosas bajas. Mientras era remolcado a Gibraltar por los británicos para ser mostrado como trofeo de guerra, un incendio lo hundió definitivamente.

miércoles, 1 de abril de 2009

El pueblo donde nací

Introducción
Segura de León nace a la historia cuando el Maestre de Santiago Pelay Pérez Correa concede fuero de población al concejo en 1274, segregando su territorio de la donación de Montemolín de 1248. Pero ya diversos pueblos y culturas habían dejado sus huellas en nuestras tierras. De época prerromana es el yacimiento de la Sierra de la Martela, en la que se localizó un poblado en la sierra de su nombre, habitado entre los siglos IV y I a. de C. El yaciniento del sejo, las villas romanas de los Villares, la de los Regíos o la del Torreón, cerca del Santuario del Cristo de la Reja, fueron habitados en época imperial, entre los siglos I y V d. de C. De la presencia visigoda tenemos como testigo el tenante altar existente en la capilla de la Anunciación y un elemento marmóreo reaprovechado como sillar en la torre de la parroquia, lo que nos indica la posible existencia de un templo de los siglos VII y VIII en el mismo lugar en el que hoy se halla la iglesia parroquial. La huella musulmana la encontramos en el castillo y poblado de Gigonza, (la Sigunza árabe) en la sierra de su nombre, en la margen izquierda del río Ardila. Del castillo son visibles restos de lienzos de muralla así como restos cerámicos dispersos por el arrabal del hisn.
La reconquista cristiana de Segura se llevó a cabo por caballeros de la Orden de Santiago; por eso la historia de la villa quedará estrechamente vinculada a dicha Orden desde el siglo XIII al siglo XIX en instituciones como la Encomienda Mayor de León, extinguida en 1833, o la Vicaría de Tudía, que, trasladada desde Calera en 1791, se mantuvo en Segura hasta 1873.
Terminada la reconquista, la Villa santiaguista aportó elementos humanos a la conquista de las tierras descubiertas al otro lado del Océano. Con las riquezas ganadas en Indias se realizaron obras en iglesias y ermitas de la población.
Tras las revoluciones liberales, Segura fue olvidando su pasado santiaguista, al punto que, cuando se confeccionó su escudo heráldico a finales del siglo XIX, no se incluyó la cruz de Santiago entre sus cuarteles.
El recorrido paisajístico y monumental propuesto no es sino la plasmación del paso del tiempo y del quehacer callado de la historia.

Tesoro de la Sierra de la Martel Se encontró en 1984. Su hallazgo propició dos campañas de excavaciones, que sirvieron para localizar un poblado céltico de la segunda Edad del Hierro, habitado hacia los siglos IV-II antes de Cristo. El tesorillo, de 25 g. de peso, se compone de tres placas de oro labrado y un colgante en forma de bellota del mismo metal. Su factura puede deberse a artesanos locales, con fuerte influencia estilística de tradiciones orientales o mediterráneas, que se reflejan en el empleo del repujado y la filigrana en el acabado de las joyas.

El asentamiento urbano
El caserío se asienta sobre dos colinas cercanas a los 700 m. de altura sobre el nivel del mar y, entre ambas, se allana el remanso de la plaza mayor. Los abundantes afloramientos calizos, cuarcíticos y pizarrosos revelan una sólida cimentación de toda la estrctura del caserío. De gran fotogenia paisajística, el castillo, la espadaña y mirador de la iglesia de Fátima y la parroquia almenada focalizan la atención desde diversos puntos de observación de este paisaje urbano. Desde poniente, el casco urbano se derrama por las calles San Francisco y Santa Cruz; mientras que a levante el caserío cae en suave pendiente hasta las calles del antiguo arrabal. Los tejados rojos se superponen a las paredes blanqueadas, mientras que el castillo avanza sus piedrascomo un gran navío al frente de esta teoría de construcciones adosadas que suben y bajan las pendientes de los dos cerros.
Entramado urbano y arquitectura popular
La orografía de fuertes desniveles determina el entramado viario del asentamiento urbano: unas calles siguen las curvas de nivel y otras las cortan originando tramos empinados, como sucede en las calles de las Huertas, Castillo, Colegio, Iglesia, Cuesta,Diego Casquete, Medina Gata, San Francisco, Santa Cruz, Portugalejo, Enfermería, segundo tramo de las del Castillo y Sánchez Miranda entre otras. El remanso de este violento ritmo constructivo se logra solo en la plaza de España y paseo anejo y en algunas calles de su entorno, como la de San Roque, Zurbarán, Mesones, Maestro Don Jacinto, algunos tramos de la calle Castillo, la de la China, Pérez Jiménez y Ramiréz de Prado, o las más alejadas de Buenavista, Cubillo e Ildefonso Serrano y las Corredera del antiguo arrabal.
Las calles, antiguamente empedradas o en tierra, se solan en su mayoría de granito adoquinado de gran resistencia, de cemento deteriorado o de práctico y oscuro asfalto en las menos. La plaza de España, de suelo de tierra durante siglos, se empedró en 1980 con cuarcitas blancas y negras al estilo tradicional, según diseño del pintor Antonio Casquete de Prado, que incluyó el escudo de la población en su centro.
Abundan las casas de una sola planta con doblado, o a lo más de dos habitables, siguiendo las pautas de la arquitectura tradicional, con zaguán, habitaciones uno y otro lado, pasillo central, cocina y corral o patio traseros. A ello hay que añadir las construcciones de reciente ejecución, adaptadas a otros gustos y necesidades. En el centro del casco urbano, en torno a la plaza, se levantan algunas casas solariegas o casas grandes, que pertenecen o pertenecieron a los mayores propietarios de tierras del término. El antiguo arrabal de levante se muestra el más dinámico en construcciones nuevas y actuales, con la referencia monumental del nuevo Instituto de Enseñanza Secundaria, inaugurado en 2002.

Monumento del Sagrdo Corazón de Jesús

Levantdao sobre el sitio conocido como "La Piedra Gorda", se inaguró el 8 de Junio de 1930. Es de líneas sencillas y aspecto severo. La imagen del Corazón de Jesús es de piedra de Novelda y fue esculpida en los talleres cordobeses de López Morillo.

Se compone de un pedestal de granito, de base cuadrada, unido por los extremos a dos macizos de mampostería careada, que interceptan la altura para unirse a dos bloques de mampostería careada también, en forma de zócalo, para quedar rematado en los extremos por otro dos bloques de granito, procedente de la finca del "Baldío" terreno de este término. La talla de la piedra fue dirigida por el cantero Emilio Manso.

Casa Consistorial o Ayuntamiento
Preside la plaza de España, llamada en tiempos pasados plaza del rey o plaza de la Constitución, según los tiempos. Se construyó en 1555, siendo Gobernador de segura y su partido el licenciado de Tolosa, según se lee en la inscripción latina que remata el escudo imperial de Carlos V. El emperador cedió para las obras las rentas de las dehesas de Sierra Aguda cuatro años y la misma y la de Aguilar por otros seis. De la época sólo quedan los tres arcos sobre fuertes pilares rectangulares y el escudo de la fachada, ya que se reconstruyó totalmente en 1967. En su planta baja estuvieron instalados el pósito de la sal y la cárcel. Su archivo guarda valiosa documentación de la Encomienda Mayor de León y la Alcaldía Mayor o Partido de Segura.
La plaza mayor y sus arquerías
Está situada en el valle de las dos colinas en que se asienta la población. Junto a ella se levanta un espacioso paseo. La plaza debió estar porticada al menos en tres de sus cuatro lados. De los pórticos o soportales restan dos tramos; uno al comienzo de la calle San Roque y otro junto a la calle Sánchez Miranda. El primero consta de seis arcos de ladrillo sobre pilares de manpuesto o sobre columnas de granito, mientras que el segundo levanta sus arcos sobre columnas de mármol, de regusto romano, que muy bien han podido ser reaprovechadas de alguno de los yacimientos cercanos a la población. En estos pórticos se instalaron puestos de ventas, cuando tenía lugar el zoco o mercado, que autorizaba el Fuero de Población de 1274 para el martes de cada semana.
La plaza ha sido y es escenario de toda clase de espectáculos de carácter religioso y civil. En ella transcurren las procesiones de Semana Santa como la del paso o encuentros de la mañana del Viernes Santo, la del Santo Entierro y "caracol" de la tarde del mismo día y la del Resucitado o encuentro de la mañana del domingo. Igualmente se vienen celebrando festejos taurinos desde época bajomedieval, aunque es del 26 de julio de 1739 la primera referencia escrita, cuando se anota que se lidiaron dos toros para celebrar la inaguración del nuevo retablo de Santa Ana, cuya cofradía lo levantó en la iglesia de monjas concepcionistas. En la actualidad son marco privilegiado para las capeas, Fiesta de interés Turístico Regional desde 2002.
Casa del Gobernador
Segura fue la cabecera del partido judicial de su nombre desde 1274 a 1834. Como tal contó con picota o rollo y cadena o cárcel. A él pertenecieron Arroyomolinos, que se separó a finales del S. XVI, Cabeza la baca, Cañaveral y Fuentes de León. Estaba regido por un gobernador o Alcalde Mayor que desde finales del S. XVI hasta 1833, tuvo su vivienda en la casa que produce la fotografía. En su fachada destacan los vanos enmarcados en granito como la puerta principal de sillares y cornisa y la ventana que está sobre ella, de dintel decorado con relieves clasicistas, o rematados por el mismo material como la ventanita y bajo ella la puerta lateral.
Con la caída del Antiguo Régimen, Segura dejó de ser cabeza de partido para integrarse en el de Fregenal de la Sierra, a pesar del intento que hicieron los vecinos para no perder la capitalidad judicial.

Castillo Santiaguista Hasta el S. XIX estuvo extramuros de la población. De planta irregular se adapta a los accidentes del terreno. Construido enteramente de nuevo por la Orden de santiago, desde los siglos XIII al XVI este castillo roquero fue residencia de los comendadores de la Encomienda Mayor de León y luego de sus administradores hasta 1833.

El castillo tuvo una segunda cerca amurallada, de la que aún queda en pie algunos tramos, así como foso, colmatado en la actualidad, a lo largo de la muralla de levante, y recodo ante a la puerta principal, al que se accadía por un puente de madera, sobre el que compeaban las armas de Alonso de Cárdenas, comendador moyor y último Maestre de la Orden.
Las torres del frente o de la entrada principal se denominan de los Alcaldes y de Miramontes. Sobre la puerta se cierne un airoso matacán de tres vanos. En el interior se conservan capilla, con bóveda de crucería, construida por Adán Piedrahita en 1511, mazmorra, dos aljibes y habitaciones como la del llamado cuarto de Garcilaso. La torre del Homenaje fue levantada por el maestro cantero Hernando Contreras en 1515, que incorporó los sillares de cantería de sus esquinas. En uno de esos sillares esquineros están grabadas las armas de la Orden de Santiago: gran espada con venera santiaguista en su cruceta. El edificio adosado a la fachada principal se hizo entre 1753 y 1760.
El Castillo de Segura es el mejor conservado de cuantos levantó la Orden de Santiago en Extremadura. En la actualidad ha sido restaurado y remodelado en parte para hotel rural, dotado de gran salón comedor, habitaciones, que ostentan nombre de distintos comendadores, corredores y sala de exposición con una excelente colección de paisajes donada por su autor el pintor segureño Antonio Casquete de Prado.
Arquería en el patio del castillo
Se ha reconstruido la arquería superior y se ha descubierto la inferior, antes tapiada. Está formada por cinco arcos de medio punto sobre pilares de granito de sección octogonal y da entrada a la capilla; la superior comunica con la habitaciones que aún se conservan, entre ellas los cuartos de Garcilaso y de don Hernando de Toledo. Como la Torre del Homenaje, la arquería fue construida por Hernando Contreras en 1515. Las medias tinajas empotradas en cal y canto y situadas frente a la puerta falsa proceden del convento de franciscanos y fueron instaladas allí por los franceses en 1811.
Paseo de ronda
Protegido por almenas y saeteras, recorre toda la muralla del castillo, y desde él se accede a los diversos torreones, al matacán sobre la puerta principal o a la mazmorra de Alonso de Cárdenas junto a la Torre del Homenaje. La espadaña montada sobre dos almenas tuvo su campana hasta el último tercio del S. XIX, cuando se trasladó a la torre del reloj de la iglesia parroquial.
Una leyenda recigida en el siglo XIX cuenta que una señora del castillo, berberisca de raza y encantada no sabemos porque motivo, romperia su encantamiento si conseguía contar las estrellas del cielo. Noche tras noche comenzaba su cuenta mirando al cielo desde la ronda de levante y, cuando estaba rematando hacia poniente, la sorprendía el día sin haber terminado su empeño. Como en otros castillos también se recoge la legendaria existencia de un tesoro escondido entre sus muros y de un túnel que comunica con el exterior.

Iglesia parroquial La inscripción sobre la puerta de la cruz informa de que en 1299 se terminó este templo, dedicado a Santa María, siendo comendador Martín Garzón y su pedrero o arquitecto Pere Estevan. Fue hecha por mandado, es decir, con los fondos del concejo segureño. En la inscripción se grabaron las armas de la Orden de Santiago: cruz con venera bajo la cruceta, y el sol y la luna para significar que el caballero de Santiago debe estar dispuesto a luchar de día y de noche contra los moros.

En 1535 se terminaron obras que pudieran ser las naves centrales del templo. Tuvo su cubierta de madera hasta que se hizo de bóveda entre 1699 y 1702. En 1895 el párroco Ildefonso Serrano adosó la casa curato a la capilla de Hernán Mejías y ala sacristía, siendo desde entonces vivienda del párroco o de sus tenientes. En 1889 el suelo de la parroquia, que hasta 1829 sirvió de cementerió a muchos segureños, se sustituyó por una solería de mármol costeada por el sevillano D. Francisco Vocanegra.. Del primer tercio del siglo XIX son las vidrieras de San Francisco de Sales y San Ildefonso de la capilla mayor, mandadas realizar por Ildefonso Serrano, devoto de ambos santos.

La capilla renacentista de Hernán Mejías y su reja plateresca de forja se levantaron en la nave de la epístola hacia 1550 con la parte del tesoro de Atahualpa que tocó al capitán de a caballo Diego Mejías por su participación en la prisión y muerte del inca con las tropas de Francisco Pizarro en 1532. En la actualidad está dedicada a capilla del sagrario.

La construcción de la capilla del Rosario en la segunda mitad del S. XVIII obligó al rompimiento del muro norte de la iglesia. Su retablo barroco y marianista está presidido por una magnífica talla de la Virgen del Rosario del S. XVIII y las de Cristo Rey y San José. En el ático se encuentra una talla de Santa Bárbara.

El órgano Pra su realización se aprovecharon piezas de dos órganos anteriores y se incorporaron otras de nueva factura. Aunque figura como autor final y único el madrileño Tomás Risueño, en su realización, recorrido y financiación intervinieron sucesivamente los maestros organeros Fr. Martín de Almazán, Pedro de León, Alejandro de Ulloa y Juan Salvador. Se terminó de instalar en 1783, lo que motivó la construcción de un nuevo coro y sus accesos, y la sustitución de su antepecho de granito labrado, del que quedan in situ algunos tramos, por otra de hierro forjado. La fachada monumental del órgano procede de talleres sevillanos y está rematada por las armas de la Orden de Santiago. Fue costeado con fondos de la encomienda Mayor, del concejo, y las limosnas de la clerecía local y de los vecinos. Ha sufrido diversas restauraciones, entre ellas una "composición" en 1891 por parte de Alberto Marco Borrachero, que debió realizar el cambio de afinación. Recientemente se ls ha dotado de motor eléctrico, cuya acción ha venido a sustituir la del fuelle original.

Platería de la parroquia
Cuenta la parroquia con una rica colección de platería de los siglos XV al XX. En dicha colección sobresale la gran cruz procesional de la segunda mitad del S. XVI. Mide 98 x 53 cms. Y se atibuye su factura al platero llerenense Cristóbal Gutierrez. Es de plata en su color con medallones sobredorados. Igualmente es de destacar el conjunto enviado desde Puebla de los Ángeles (Méjico) por Francisco de Ovando y Cáceres hacia 1765. Está formado por custodia, cáliz, salvilla, campanita y vinajeras, todo de plata sobredorada. La custodia mide 71 cm. De alta y 24 de base. En su pie se encuentra grabada esta leyenda: ES PARA LA PARROQUIA DE SEGURA [de] LEÓN POVINCIA DE ESTREMADURA.
Ermita y hospital de San Roque
Situado en la calle de su nombre, existía ya en el S. XVI en la misma calle, antiguamente de Montemayor. Es de una sola nave de cañón de medio punto, en tres capillas o crujías. Se hizo de bóveda en 1818, pues hasta entonces había tenido cubierta de madera. Su retablo, de gusto neobarroco, es obra del artista de Zafra Antonio Martín que lo realizó en 1950, para sustituir al anterior que era de mampuesto. La hornacina que lo remata acoge la talla del santo titular y patrón de la población. En los muros de la capilla mayor cuelgan dos buenos cuadros de Santiago y San Miguel.
Junto a la ermita se ubicó al menos desde el S. XVI el Hospital de San Roque, que recientemente se ha remodelado para residencia de ancianos con capacidad para Veinte internos. Tiene su entrada por la calle Zurbarán, antigua del Hospital o de Ollerías.
Ermita de Nuestra Señora de las Angustias
De finales del S. XV o comienzos del S. XVI, es de una sola nave rectangular con pórtico de tres arcos. Su construcción debe relacionarse con el reinado de los Reyes Católicos, la toma de Granada y la intervención del Comendador Mayor Gutierre de Cárdenas en ella. Así lo hace pensar lo siguiente: el estilo de la portada de arco conopial y adorno de bolas, la advocación de las Angustias, patrona de Arévalo (donde Gutiérre de Cárdenas fue ayo de la infanta Isabel) y de Granada, el papel destacado del comendador mayor y sus lanzas en la conquista de la capital nazarí y el hecho de que el mayordomo de la ermita fuera de nombramiento directo del Comendador de turno y no de nombramiento del concejo o por elección de los cofrades. A mediados del S. XVIII el mayordomo de la ermita es precisamente el Administrador de la Encomienda. En esta época el maestro retablista natural de la vecina localidad de Bodonal de la Sierra Evaristo Martín realizó un retablo para la ermita, que pudiera ser el de la Quinta Angustia o de San Diego, sito en la iglesia parroquial. En la actualidad se procede a la reconstrucción de la ermita para dedicarla a oficina de turismo y centro de interpretación de la Encomienda Mayor.
Convento Franciscano de San Benito
Se levantó extramuro del casco urbano bajo las orientaciones de la reforma observante de finales del S. XV. Por concesión del Maestre de Santiago Alonso de Cárdenas, fue construido por los franciscanos entre 1477 y 1480, con limosnas del pueblo de Segura. Se arrimó a la ermita de San Benito que ya existía de antes y que hoy se conoce como capilla de los Ramírez.
La iglesia es de una sola nave de cañón apuntado y con el claustro y habitación aneja o sacristía baja es lo que queda de la época fundacional. La capilla de Álvaro Martín, rico indiano segureño, es de 1605 y en ella se enterraron el donante y sus hermanas María y Leonor. Esta capilla contiene dos retablos de principios del S. XVII. De finales de este siglo debe ser la capilla del Mayor Dolor, cuyo retablo, de estilo barroco, guarda en su hornacina una interesante talla de la Quinta Angustia procedente de talleres llerenenses. La fachada y espadaña, la capilla mayor y su retablo son del primer tercio del S. XVII, siglo en que también se hizo el coro. El camarín guarda una talla vestida de la Inmaculada Concepción o Virgen de la Salud del S. XVII.
El convento estuvo habitado por los franciscanos observantes hasta 1833. En él mantuvieron un estudio de Artes y Filosofía. "Vendido cuando la desamortización fue adquirido por la familia de Jaraquemada que con gran celo viene ejerciendo la mayordomía y ejecutando en la Iglesia importantes obras de reparo y embellecimiento" escribía D. Il defonso Serrano en 1907. En la actualidad se ha restaurado o en su caso reedificado parte de sus habitaciones para albergue de visitantes.

Cristo de la Reja El convento franciscano conserva una buena colección de esculturas, entre lsa que destaca por muchos motivos la del Cristo de la Reja. El cuerpo del cristo crucificado sobrepasa ligeramente el 1,80 m, de altura por 1,82 de la extensión de los brazos. Es de comienzos del S. XVI y procede del círculo savillano de Pedro Millán. Depués de haber estado situada bajo el coro o en la capilla de los Ramírez se instaló definitivamente sobre la reja el 2 de enero de 1667. El retablo crucífero y pasionista que acoge al crucificado es de las primeras décadas del S. XVIII.La imagen acaparó la devoción de Segura y su comarca, y la fama de sus milagros ha alimentado dicha devoción hasta hacer de ella santo y seña del sentimiento religioso de los segureños. La fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, que se celebra el 14 de septiembre, ha congregado a os fieles de Segura y de fuera de "tiempo inmemorial", como vemos en los documentos de archivo: hoy dan pie a la celebración de las "Capeas" o fiestas mayores de Segura.

Claustro del convento franciscano Este doble claustro mudéjar se asienta sobre arcos de medio punto rebajados. Cada arco del claustro inferior, sobre pilares de granito de sección octogonal origina dos arcos en el superior, estos sobre pilares de ladrillo. El claustro inferior alberga pinturas al temple, recientemente restauradas. Son escenas de historias relacionadas con la Orden franciscana. San Francisco aparece al menos en cuatro de ellas; el jubileo de la Porciúncula, la visión del papa Nicolás, el santo degollando a un mitrado y cena asistido por ángeles; en otra, Santa Clara defiende con la custodia su convento de Asís del ataque de los soldados sarracenos al servicio de Federico II Barbarroja; otra refiere el milagro del pan de san Antonio de Pauda; otras, la curación del Príncipe Carlos, primogénito del rey Felipe II, por san Diego de Alcalá, la predicación de Santa Rosa de Viterbo, la toma de Orán por el Cardenal Cisneros, o la evangelización de Méjico por los primeros misioneros franciscanos.Finalmente otra representa al propio edificio tal como era a principios del S. XVII. Las paredes de los dos claustros están decoradas también con esgrafiados y un via crucis ubicado entre las distintas escenas.

Convento de la Limpia Concepción Fue fundado por el rico mercader segureño García de Merlo el Viejo en 1571 para monjas franciscanas concepcionistas que lo ocuparon hasta 1870. Obra mudéjar, probablemente de la conocida familia llerenense de los Millán, se construyó en el solar de unas casas del fundador y de su mujer Beatriz Núñez, que tienen su sepultura en el altar mayor. Aunque fue vendido en las desamortizaciones del S. XIX, se conserva la Iglesia de Fátima. Es de una sola nave, con coro, celosía sobre dos soportes columnares de época. En su fachada destacan la airosa espadaña o campanario y los dos miradores arcados.

Procesión de la Virgen de los RemediosErmita de la Virgen de los Remedios
Existía una ermita dedicada a la Virgen de los Remedios ya en el S. XV. Ésta se derribó para levantar en 1675 la actual iglesia de una sola nave. La costearon los vecinos de Segura y el capitán Cristóbal de Figueroa, que era alcaide del Castillo y administrador de la Encomienda. Otro capitán e indiano, D. Antonio Canseco León Bocanegra Navarrete, de la Orden de Calatrava, costeó en 1681 la casa-hospedería de al lado, así como los grandes lienzos que cuelgan de las paredes de la iglesia con la Aparición del Niño Jesús a san Antonio de Padua, San José, el éxtasis de San Francisco, El cuarto reproduce a san Nicolás de Bari, especialmente invocando por los marineros como lo fueron Antonio Canseco y su hermano Francisco, muerto en la travesía de regreso de Indias.
En la capilla mayor se ha vuelto a colocar, una vez restaurado por Manuel Gata Maya, el exvoto del Marques de la Vega, Don Diego Felipe de la Vega y Pacheco, que lleva fecha de 1710.
El soportal de la ermita se levantó en 1828, siendo mayordomo el clérigo D. Agustín Márquez, y se ha restaurado en 2006. Desde el primer tercio del S. XIX se instaló junto a la iglesia el cementerio, que es propiedad parroquial.
Retablo de la Virgen de los Remedios
El retablo, excelente muestra del estilo barroco bajoextremeño, se levantó a madiados del S. XVIII. Se doró y pintó en 1792, a expensas de los vecinos de la villa. Las estatuas de San Isidro, en la calle de la epístola (actualmente en la iglesia del Cristo de la Reja), y la de San Juan Bautista se hicieron de pino segureño y fueron costeadas por Francisco José Real Gordillo, escribano de finales del S. XVIII. El camarín aloja la talla de la Virgen titular, de candelero o vestida, como era usual en la época. Su fiesta se celebra el segundo lunes después de Pascua de Resurreción; la noche anterior se encienden en su honor candelas u hogueras, en las calles y plazas segureñas.
Capeas o Fiestas del Cristo de la Reja
Son las fiestas mayores de Segura, que tienen lugar del 13 al 18 de septiembre, con el día 14 como referencia central por ser la festividad del Cristo de la Reja. Ya en 1738 tenemos noticia escrita de la celebración de festejos taurinos en la plaza segureña, que se conocen como corridas de novillos, capeas, concurso de ganados, encierro de vaquillas,... según los tiempos y las circunstancias. En las Ordenanzas Municipales de 1877 y en las de 1930 se regulan diversos aspectos de su celebración, en concreto el tratamiento de absoluto respeto al ganado y el orden público. Desde 1966 comienzan con el homenaje a "la Tranca", símbolo de la fiesta, y el pregón y proclamación de Vaquera Mayor y Zagalas. Siguen luego seis días de festejos taurinos. En 1967 quedaron legalizadas por el Gobierno Civil de Badajoz y en el 2000 declaradas de interés turístico de Extremadura.

Otras fiestas Otras fiestas tradicionales del calendario local son los Carnavales, controlados en las Ordenanzas de 1930, perdidos tras la guerra de 1936 - 1939 y recuperados en los últimos años; la Semana Santa, con defiles procesionales de las cofradías de la Sacramental, Vera Cruz y Santa Ana; la Cruz de mayo a comienzos del mes, de larga tradición perdida y recuperada en las últimas décadas, adornándose cada año hasta diecinueve cruces; la romería de S. Isidro, con tres momentos festivos entre los meses de abril y mayo, como son el día de la tortilla con concurso gastronómico de gazpacho, tortilla y dulces, el día del camino el último domingo de abril y el día de la romería propiamente dicha, a mediados de mayo; las fiestas patronales de los "sanroques" que se celebran los días 15 y 16 de agosto en honor de la Asunción y de San Roque, con los merengues como dulce típico, y los "sanfranciscos", los días 4 y 5 de octubre, fiesta de tradición franciscana que atraía visitantes de toda la comarca. Aún se instalan en el compás del convento y en el llano adjunto puestos de turrón, casetas de tiro, cantinas de bebidas y otras atracciones de feriantes.

2 comentarios:

Julian Jaramillo dijo...

Esto se lo dedico en especial a mi buen amigo y compañero de trabajo, Yusepe como yo le llamo cariñosamente, que es un buen amante de la historia y además es de León va para ti José.

Juan Merino dijo...

Como buen extremeño me encanta tu pueblo y tu trabajo como modelista también estoy empezando el santisima y estoy atento a tus pasos un saludo