lunes 16 de noviembre de 2009

Los Jardines

Continuaremos pegando cintones y balaustres o columnas de madera para hacer la segunda balconada o balaustrada, pegaremos también los remates de las ventanas. Seguiremos pegando balaustres o columnas de madera asta completar la balconada o balaustrada. Cojeremos 27 balaustres o columnas de madera las pintaremos de blanco o del color que elijas esperaremos que se seque y a continuación pegaremos el primero con pegamento de secado rápido justo a ras del espejo. Pegaremos la ventana C con pegamento de secado rápido. es importante que las pieza quede bien unidas a la madera, con un listón de ramín de 2 x 3 mm realizaremos los listones para la balconada o balaustrada, pegaremos el primer listón inferior. Pintaremos de color azul la zona donde irá pegada la ventana C. este color quedará de fondo de la ventana cuando la peguemos. Pegaremos dos tiras de forro de 0,5 x 5 mm de sapelli por encima de la ventana B, para el fondo de la segunda baranda o balaustrada de estribor, tal como muestra la fotografía. Pegaremos la ventana B con pegamento de secado rápido. Es importante que la pieza quede bien unida a la madera. Pintaremos de color azul la zona donde irá pegada la ventana B. Este color quedará de fondo de la ventana cuando la peguemos. Pegaremos dos tiras de 0,5 x 5 mm de sapelli por encima de la ventana A, para el fondo de la baranda inferior de estribor, tal como muestra la fotografía. Pegaremos la ventana A con pegamento de secado rápido. Es importante que la pieza quede bien unida a la madera. Pintaremos de color azul la zona donde irá pegada la ventana A. Este color quedará de fondo de la ventana cuando la coloquemos en los jardines, esperaremos que se seque. Para pintar las ventanas de los jardines, utilizaremos pintura acrílica de color blanco satinado. Sólo debemos pintar la cara de las ventanas que se verá una vez colocadas éstas en el barco. Tomaremos la pieza A y la curvaremos hasta que se adapte a la forma y la posición que muestra la fotografía. No pegaremos las ventanas de momento, sólo comprobaremos su posición en el casco. Las ventanas tienen un barniz de protección que parece cristal. Para eliminarlo, pasaremos un pincel seco por los orificios de las ventanas. Realizaremos esta operación con las tres piezas. Repasaremos con un limatón los perfiles de las ventanas para eliminar posibles rebabas. Cojeremos las ventanas de los jardines. Y extraeremos con un cúter las piezas de la plancha, las denominaremos de la siguiente manera la pieza grande o ventanal de abajo con la letra A, la pieza del medio o ventanal mediano con la letra B y la pieza pequeña o ventanal de arriba con la letra C. En esta fotografía podemos apreciar cómo debe quedar el capitel una vez bien ajustado y pegado. Realizaremos las mismas operaciones para ajustar el capitel del otro lado del casco. Ahora, pintaremos los capiteles de los jardines, puedes pintarlos del color que elijas yo los he pintado de color oro, las reservaremos hasta que se sequen. Retiraremos el capitel y, con el cúter, recortaremos y eliminaremos los cintones de la zona que quedaba oculta bajo el capitel. Se trata de facilitar el ajuste de la pieza al casco. Colocaremos, sin pegarlo, el capitel sobre los cintones, en el lateral derecho del casco, de manera que se ajuste como muestra la fotografía. Con el cúter, marcaremos su contorno sobre los cintones. Lijaremos los listones hasta que queden enrasados con el espejo. cuando vayamos a colocar las piezas que irán colocadas encima, podremos darles un lijado más preciso. Cortaremos el sobrante de los listones por encima de la pieza de arriba y por debajo de la pieza de abajo. Con listones de ramín de 2 x 5 mm sobrantes del montaje anterior. Cortaremos porciones lo suficientemente largas para que, al colocarlas en posición vertical, puedan unir las bases de los jardines, tal como muestra la fotografía. Pegaremos el primer listón ajustado al espejo pero sin solaparlo. Continuaremos colocando listones hasta cubrir por completo las bases de los jardines. Para cubrir algunas zonas, beberemos preparar y añadir cuñas, tal como hicimos en el otro lateral del casco. Con el listón de sapelli de 2 x 5 sobrante del montaje anterior. Cortaremos tres trozos a la medida adecuada para que encaje entre los cintones, en la posición que muestra la fotografía. Aplicaremos pegamento de secado rápido y fijaremos los tres listones justo delante de las bases de los jardines. Recuperaremos las bases de los jardines del otro lateral del casco. Las lijaremos con papel de grano fino y las pegaremos en el lateral del casco, distribuidas tal como muestra la fotografía. Lijaremos los listones hasta que queden enrasados con el espejo. Continuaremos colocando listones hasta cubrir por completo las bases de los jardines. Para cubrir algunas zonas deberemos elaborar cuñas, como hicimos con el forrado del casco. Cortaremos los sobrantes de los listones a ras de las piezas de abajo y de arriba. Después, con un lijador, igualaremos sus superficies. Con listones de madera de ramín de 2 x 5 mm sobrantes de montajes anteriores. Cortaremos trozos lo suficientemente largos para que, al colocarlos en posición vertical, puedan unir las bases de los jardines, tal como se muestra en la fotografía. Pegaremos el primer listón ajustado al espejo, pero sin solaparlo. Con un listón de madera de sapelli de 2 x 5 mm. Cortaremos tres trozos a medida para que encajen entre los cintones y en la posición que muestra la fotografía. Aplicaremos pegamento de secado rápido y fijaremos los tres listones justo delante de las bases de los jardines. Repasaremos los perfiles de las bases de los jardines colocados en fases de montajes anteriores con un limatón o un taco lijador, a fin de igualar las superficies. Debemos dejar intacto el perfil del espejo. Las bases de los jardines deben servir de apoyo a un forro que colocaremos más adelante.

domingo 15 de noviembre de 2009

A tocar paño

Diagrama del combate hacia las 12:30 h, cuando la estrategia de Nelson se hizo más evidente: rota la línea francoespañola, los navíos ingleses de la columna sur, del Royal Sovereign, escogen sus objetivos y se abalanzan sobre ellos desplegándose en abanico, con la ventaja añadida del barlovento. La vanguardia aliada no reacciona y la columna inglesa del norte encabezada por el Victory se dispone a avasallar el cuerpo central.
Desde el primer momento la batalla de Trafalgar se estableció siguiendo estrictamente el "toque Nelson" la lucha cercana, barco contra barco, abarloados para concentrar la máxima potencia de fuego en la cubierta y el casco enemigos y pasar luego al abordaje si conviniese. Nelson estaba convencido de que, de hacerlo así, podría destruir la larga línea que a buen seguro establecería Villeneuve.
Sabía que la táctica habitual del francés era la de organizar a sus navíos en tres divisiones y colocar los barcos más potentes en el cuerpo central. Sabía también de la falta de preparación de muchos de los artilleros españoles y franceses y confiaba plenamente en la capacidad de disparo de los propios. En los continuos entrenamientos que los ingleses obligaban a realizar a sus tripulaciones durante el bloqueo de Cádiz, los artilleros lograban cadencias de disparo de hasta 1 por cada 60/70 segundos; los franceses tenían registrados de 1 cada 120 segundos y algunos barcos españoles poseían cadencias peores.
Para ejercitar su manifiesta superioridad, los ingleses debían romper la línea e ir envolviendo a los barcos enemigos. Para ello era necesario aproximarse en perpendicular, una posición en la que los atacantes no podían apenas disparar y en la que estaban expuestos a posibles enfiladas por parte de las baterías de la línea. Sin embargo, Nelson había evaluado cuidadosamente las posibles pérdidas que causaría este enfrentamiento y consideró que valía la pena a tenor de los beneficios posteriores.
En Trafalgar sus cálculos se acercaron a la realidad, y aunque el propio Victory y el Royal Sovereign estuvieron a punto de sucumbir en los primeros lances, los barcos de la flota aliada se vieron pronto envueltos en un combate en el que tenían todas las de perder: la vanguardia no sólo tardó en virar unos doce minutos de promedio, sino que, en cuanto lo hizo, tan sólo cinco de sus barcos se incorporaron al combate hacia el centro de la línea, y el resto, encabezados por el jefe de escuadra, el Formidable de Dumanoir, se retiraron de la batalla.
De este modo, con la retaguardia francoespañola sotaventada, los barcos de la columna del vicealmirante Collingwood cayeron sobre ella desplegándose en abanico, siguiendo con milimétrica precisión el plan de Nelson. Fueron envolviendo a los barcos hasta "tocar paños" y usar al máximo su superioridad artillera.

martes 27 de octubre de 2009

Barnizado del casco

En esta fotografía podemos observar cómo queda el casco del barco una vez completada la fase de barnizado. A continuación barnizaremos la zona de las troneras y cintones, la barnizaremos dos veces. Con un estropajo de los que se utilizan en la cocina, puliremos la superficie barnizada. Al terminar, retiraremos el polvo resultante con un pincel seco o con un paño limpio. Aplicaremos una segunda capa de barniz y reservaremos el barco hasta que se seque. Repetiremos la operación de barnizar y limpiar cuatro o cinco veces; así conseguremos un buen acabado del casco del barco. Una vez aplicada la última capa, puliremos de nuevo con el estropajo la superficie barnizada, muy suavemente, sólo para matar el brillo del barniz. Realzaremos los colores de la madera con una capa de barniz tapaporos incoloro satinado, que también servirá de protección. Con una brocha fina o paletina, aplicaremos el producto dando pinceladas en el mismo sentido que la veta de la madera. Es muy importante que lo repartamos bien, sin pasar demasiadas veces el pincel por la misma zona. Después, reservaremos el barco hasta que el barniz se seque. Recuerda que hay que respetar los tiempos de secado del producto para obtener un buen acabado.

El "toque Nelson"

La táctica que Nelson había planteado para derrotar a la flota franco-española era el fruto de meses de reflexión. Su plan era singular, en primer lugar, por la aplicación directa y sin trabas de la táctica de romper la línea empleada ya por el almirante Georges Brydges Rodney en la batalla de los Santos en aguas del Caribe -táctica todavía no aceptada formalmente por el Almirantazgo británico-. En segundo lugar, significaba la puesta en práctica de tres de los principios fundamentales que el almirante inglés había desarrollado a lo largo de veinte años de acciones navales marcadas por el éxito: atacar de cerca y de forma frontal al enemigo, delegar la autoridad y un especial énfasis en mantener bien alta la moral de todos los marinos.
Decidió atacar de cerca al enemigo cuando planeaba la estrategia de abordar la flota de Villeneuve en dos columnas y en perpendicular. Su intención era dividirla en tres bloques, envolviendo con sus columnas la parte central y la retaguardia y atacar cada sección aprovechándose de su superioridad numérica. Había calculado el tiempo que tardaría la vanguardia en virar y estaba convencido de que tenía tiempo suficiente para embestir mientras los otros dos grupos de navíos estaban rodeados "a distancia de carronada".
Su voluntad de delegar la autoridad quedó demostrada cuando entregó el mando de una columna al vicealmirante Cuthbert Collingwood, del mismo modo que en la batalla del Nilo delegó en el capitán del Zealous el ataque por sotavento de la línea francesa. También dio instrucciones a cada uno de sus capitanes para que tomaran la iniciativa en el caso de que vieran clara una oportunidad para dañar al enemigo. Nelson confiaba ciegamente en sus oficiales y sabía transmitirles confianza y proporcionarles una moral a prueba de cualquier penalidad.
En cuanto a la excelente entereza de sus hombres, Nelson se preocupaba diariamente de sus necesidades y había ordenado que le informaran de todas sus quejas. Durante el bloqueo de Cádiz, enviaba constantemente fragatas a Gibraltar para reaprovisionar a sus tripulantes de verduras frescas. Se ocupaba de que funcionase el correo -un proceso laborioso ya que las cartas debían llegar primero a Gibraltar y de allí partir de nuevo hacia Inglaterra en un barco mercante de arribada incierta; el trayecto al revés era todavía más complejo y azaroso-. Además, atendía personalmente los problemas que sus hombres pudieran tener. Sus marinos lo adoraban y ante la inminencia de la gran batalla, casi todos estaban dispuestos a dar la vida por él.
Por otro lado, Nelson había estudiado el plan hasta el último detalle. Había tenido en cuenta el deterioro manifiesto de la artillería francesa y la inferioridad que siempre habían demostrado los españoles en puntería y rapidez de disparo. Cuando expuso sus planes a los oficiales, se mostraron entusiasmados. Nelson estaba tan satisfecho con los preparativos y confiaba tanto en su estrategia que escribió una carta a su amante, Emma Hamilton, en la que daba cuenta detallada de los acontecimientos y se mostraba tan orgulloso de sí mismo que le confesó que le había dado un nombre a su plan: The Nelson Touch, "el toque Nelson", una estrategia que pasó a la historia.

domingo 18 de octubre de 2009

La chalupa

En esta otra fotografía la vemos como queda pintada desde otro ángulo, la guardaremos para cuando la pongamos en su sitio. En esta fotografía vemos como queda la chalupa ya pintada desde un ángulo. En esta fotografía podemos observar cómo queda la chalupa una vez terminada. Fijaremos un cáncamo en el interior de cada uno de los orificios de las basese de los toletes con pegamento de secado rápido. Cortaremos los rabillos de los cáncamos a 5 mm de las basese de los toletes. Practicaremos un orificio en el centro de cada una de las basese de los toletes, con la ayuda de un taladro manual y una broca de 0,75 mm de diámetro. Cojeremos la chalupa y puliremos la superficie del casco con papel de lija de grano fino, para que quede uniforme y liso. Repasaremos también las bases de los toletes. Pegaremos las diez bases encima de la regala de la chalupa, con la ayuda de unas pinzas y pegamento de secado rápido. Las distribuiremos tal como se muestra en la fotografía. Cojeremos una traca de forro sobrante y cortaremos 10 trozos de 8 mm de longitud con la ayuda de un cúter o una sierra. Con estas piezas elaboraremos las bases de los toletes de la chalupa. Repasaremos la superficie de todos los listones con un papel de lija de grano fino. Pegaremos y colocaremos la pala del timón centrada en el espejo de la chalupa. Pegaremos también la caña del timón sobre la pala, tal y como se muestra en la fotografía. Pegaremos la regala en su posición, una vez hayamos comprobado que encaja perfectamente. Aplicaremos pegamento en las superficies de contacto y presionaremos con los dedos la regala hasta que quede adaptada a la curvatura de la chalupa. Si fuera necesario, reforzaremos la unión aplicando pegamento por el interior de la regala. Presentaremos la regala encima de la chalupa, pero sin pegarla todavía. Como podrás comprobar, la regala tiene en el frontal un pequeño encaje que nos servirá de guía para centrarla sobre la chalupa. Colocaremos la chalupa en posición horizontal y, con la ayuda de un taco lijador, igualaremos los laterales del casco para facilitar el asentamiento de la tapa de regala. Cogeremos un listón de 2 x 3 mm de nogal africano. Y lo pegaremos sobre la falsa quilla de la chalupa, bien ajustado detrás de la roda. Con la ayuda de una sierra de mano, cortaremos el sobrante del listón. Comprobaremos que la roda se ajusta a la curvatura de la falsa quilla, entre los dos cintones. Aplicaremos pegamento de secado rápido y la pegaremos centrada. tal como se muestra en la fotografía, y retocaremos los cintones. Puliremos cada pieza con papel de lija de grano muy fino. Utilizaremos un limatón de media caña en las zonas de dificil acceso. Cortaremos los nervios que unen las piezas de la regala, el timón y la roda a la plancha, con la ayuda de un cúter. Extraeremos las tres piezas con sumo cuidado, pues son muy delicadas. Ahora con un lápiz repasaremos todas las piezas de la plancha donde vienen troqueladas para poderlas separar mejor. Cortaremos los trozos del listón de 2 x 5 mm necesarios para elaborar las bancadas. Con la ayuda de un limatón practicaremos un rebaje en los extremos de los listones para que encajen en la posición que muestra la fotografía. Para esta operación utilizaremos pegamento de secado rápido. Con un listón de nogal africano de 2 x 5 mm y otro de 2 x 3 mm, realizaremos las bancadas de la chalupa. Cortaremos un trozo de cada uno de los listones al tamaño preciso para que encajen detrás de la cuaderna A13, como se muestra en la fotografía. Pegaremos otro trozo del listón de 2 x 3 mm en el plano de la cuaderna A13. Observa que en los extremos se le ha realizado un corte al bies para que ajusten bien. Cortaremos tiras del listón de 1 x 3 mm a una longitud de 16 mm para elaborar las falsas cuadernas. Las teñiremos con el mismo tinte que hemos utilizado para el resto de las piezas de la chalupa. Con la ayuda de unas pinzas y pegamento de secado rápido, las pegaremos centradas entre las cuadernas, a 4 mm por debajo de la primera tira de forro. Para colocar el entablillado, cortaremos más tiras del listón de sapelli a la longitud necesaria y las pegaremos con una separación entre ellas de 1 mm aproximadamente. Para ver la distribución y la colocación de los listones, observa la fotografía. En los extremos de cada listón debemos realizar una curvatura en forma de media luna para que se ajusten correctamente a la base de la chalupa. Cortaremos una tira del listón de sapelli de 2 x 2 mm a la medida necesaria para que cubra desde la cuaderna A3 a la cuaderna A13. La pegaremos encima de la falsa quilla con pegamento de secado rápido. Una vez liberado el casco de la base, cortaremos con un cúter 4 mm de la parte superior de las cuadernas. Esta operación debemos realizarla con mucha precaución para no dañar el forro. Con dos listones de sapelli de 2 x 2 mm, realizaremos los cintones de la chalupa. Puliremos los listones con lija de grano fino y los humedeceremos para que ganen elasticidad. Pegaremos un listón en cada lateral del casco, utilizando pegamento de secado rápido. Los listones deben colocarse a 5 mm por encima de la primera tira de forro. En la proa, los cintones no deben tocarse, y la distancia entre ellos debe de ser de 2 mm. Cortaremos los sobrantes de los listones a ras del espejo de la chalupa. Colocaremos el conjunto boca bajo como se muestra en la fotografía. Con la ayuda de una sierra de mano y con mucho cuidado, cortaremos las cuadernas a ras del forro para separar el casco de la base. Con la ayuda de un lápiz y una regla, trazaremos una línea en el espejo de popa de la chalupa, que la divida longitudinalmente en dos mitades simétricas. Comenzaremos a forrar el espejo de la chalupa, primero una de las mitades y después la otra. Cortaremos los sobrantes de chapas a ras de la parte inferior de la última cuaderna y a ras del forro de la chalupa. Con un taco de lija fina, puliremos la superficie del casco, para que quede uniforme y liso. Seguiremos colocando chapas hasta completar los dos laterales del casco. A medida que avanzamos en la colocación de las chapas, debemos ajustar su longitud para poder seguir colocándolas sin problemas. Colocaremos el forro desde la falsa quilla hacia la parte superior del casco. A medida que vayamos pegando las chapas, deberemos cortar los sobrantes a ras de la última cuaderna, a popa, y a ras de la falsa quilla. aproa. Con el esqueleto ya lijado, empezaremos a colocar las chapas de forro. Dejaremos una distancia de 7 mm desde la base a la primera tira de forro. Es aconsejable lijar y humedecer las chapas antes de colocarlas sobre las cuadernas. Para esta operación utilizaremos pegamento de secado rápido. En esta fotografía podemos observar la diferencia entre el lateral ya lijado y el que todavía esta intacto. Cojeremos la chalupa y la puliremos con un lijador con lija fina, de proa a popa y de popa a proa, para biselar los cantos de las cuadernas. Cuando el pegamento se haya secado, aplicaremos un tinte de color nogal a las cuadernas y a la falsa quilla. Para esta operación, podemos utilizar nogalinas o cualquier tinte al agua para madera. Aplicaremos pegamento y fijaremos una pieza A16 a cada lado de la proa de la falsa quilla, tal como muestra la fotografía. Estas dos piezas deben quedar enrasadas con la cuaderna A2. Colocaremos la chalupa en la posición que muestra la fotografía y aplicaremos pegamento de secado rápido en las zonas de unión entre las cuadernas y la falsa quilla. Pegaremos también la unión de los extremos de las cuadernas con la pieza A14. Una vez colocadas todas las cuadernas en la falsa quilla, situaremos la pieza A14 que servirá para enderezar el conjunto. Como podemos observar, la pieza A14 tiene unos encajes que se ajustan a los salientes de proa y de popa de la falsa quilla, así como a los extremos de la cuaderna A7. Colocaremos el resto de las cuadernas en la falsa quilla. Respetando el orden numérico y no las pegaremos todavía. Seguiremos el orden numérico de las piezas y las colocaremos, sin pegarlas todavía, las cuadernas A2, A3, A4 y A5 en la falsa quilla de la chalupa (A1). Con un limatón y un trozo de lija de grano fino, repasaremos todos los perímetros de las piezas extraídas en la fase anterior. Con la ayuda de un cúter y con mucho cuidado, ya que las piezas son muy delicadas, iremos cortándolas una a una de la plancha. Para evitar confusiones a la hora de montar las cuadernas de la chalupa, trasladaremos con la ayuda de un lápiz los números de la fotografía anterior a la plancha. En esta fotografía podemos observar con detalle la numeración de las piezas que contiene la plancha donde vienen troqueladas.
En esta fase vamos a construir la chalupa del Santísima Trinidad, aprovechando las horas que nos deja libre el barnizado del casco del Trinidad, y así vamos aprovechando el tiempo, vamos a ello.

La falta de marineros en los navíos españoles

Pese a que había buenos oficiales en la flota española fondeada en Cádiz, en la Marina no había expertos artilleros y contramaestres. Este problema se hizo acuciante aunque no era nuevo para la Real Armada desde que entrara en crisis el sistema de matrícula concebido durante la época del marqués de la Ensenada, y que ya denunciara el almirante Mazarredo. Con la súbita puesta en servicio de todos los navíos bajo los requerimientos de Bonaparte, la situación se hizo insostenible.
Durante la guerra contra Inglaterra, en la misma ciudad de Cádiz y en los pueblos cercanos, se practicó la leva forzosa y, con promesas de indulto, se reclutaron muchos voluntarios entre presidiarios y desertores. Se prometió pagar los salarios pendientes a los marinos y darles como compensación tres onzas de oro; también se les aseguró un límite de tiempo de servicio. Estas promesas se cumplieron sólo en parte, por lo que en el momento de volver a dotar de tripulación a los barcos españoles para la flota combinada, la población se mostró muy reticente a enrolarse. En cuanto los soldados de la leva llegaban a un pueblo, los mozos se escondían en el monte. Los barrios más humildes de Cádiz, donde había gente sin trabajo e incluso maleantes, se quedaban desiertos en cuanto llegaban los soldados y funcionarios de la Marina. También eran pocos los hijos de las familias adineradas que se enrolaban como voluntarios ante la gran desconfianza en las prebendas prometidas. Por otro lado, eran comúnmente conocidas las penurias que, ante los retrasos de las pagas, sufrían los oficiales de la Armada para sobrevivir. El propio brigadier Cosme Damián Churruca, una autoridad en ingeniería naval y astronomía, se había visto obligado a dar clases particulares de matemáticas para paliar su depauperada economía.
En este estado de cosas, los barcos españoles se fueron llenando de presuntos marinos que nunca habían pisado la cubierta de un barco. Para agravar la situación, ante la falta de artilleros navales e infantes de marina, se recurrió a la tropa de los respectivos cuerpos del Ejército de Tierra. La mayoría de estos hombres se mareaba, algunos de ellos hasta tal punto que, además de ser inoperantes, obstaculizaban las labores de a bordo y colapsaban la enfermería. Una situación similar la había experimentado Napoleón cuando embarcó en Tolón a su flota hacia Egipto: a las pocas horas de partir el mareo fue generalizado, problema que afectó al propio Bonaparte durante todo el viaje.

jueves 17 de septiembre de 2009

El tajamar

Con los enjaretados colocados en la zona de la roda, y todos los brazales, éste será el aspecto del barco una vez completada esta fase del montaje. Reservaremos los materiales sobrantes para su utilización en fases poeteriores. Esta fotografía muestra como queda después de realizado el trabajo anterior. Repasaremos las zonas que acabamos de cortar con un limatoón plano. Corta con el cúter los enjaretados necesarios para dejar abiertos los espacios que nos muestra la fotografía. Seguiremos los mismos pasos para fijar el brazal superior de otro lado del casco. En esta fotografía podemos apreciar cómo queda la unión del brazal superior con los enjaretados y la roda. Lo pegaremos definitivamente y remataremos la unión en la parte interior de la roda Recuperaremos los brazales superiores de la plancha de 3 mm de crosor , los extraeremos y lijaremos con papel de lija de grano fino. los pintaremos y presentaremos uno de los brazales, sin pegarlo, en la posición que muestra la fotografía, teniendo en cuenta que este brazal debe tapar en parte el canto de los enjaretados. Pegaremos uno de los bitones en el frontal de las amuradas de proa. Los bitones deben quedar enrasados por la parte interior de la amurada de manera que sobresalgan unos milímetros por la parte exterior de la misma, realizaremos unos rebajes en los bitones con el cúter para el brazar superior. Recuerda que debemos realizar dos bitones idénticos como los que muestra la fotografía, y luego los pintaremos. Con un listón de ramín de 5 x 5 mm vamos a elaborar los bitones. Con la ayuda de una regla y un cúter, marcaremos dos piezas de 25 mm cada una y a 5 mm del comienzo de la pieza para hacerle el rebaje, y cortaremos los rebajes tal como se muestra en la fotografía. Los repasaremos con un limatón En esta fotografía podemos observar la inclinación respectiva de los enjaretados una vez colocados. Fijaremos el enjaretado con pegamento de secado rápido en la roda, al lado de los que ya están colocados, orientado y centrado como muestra la fotografía. Igualaremos con un taco lijador la superficie de los laterales de la pieza obtenida y la pintaremos del mismo color de las anteriores Recuperaremos el trozo de enjaretado sobrante de la fase de montaje anterior. Con la ayuda de una sierra de costilla o de marqueteria, cortaremos una pieza como la que nos muestra la fotografía. En esta fotografía podemos observar la correcta colocación de las piezas a ambos laterales del casco. Realizaremos las mismas operaciones para fijar los brazales (piezas A y C) en el otro lateral del casco. En esta fotografía podemos apreciar cómo quedan las piezas unidas a la roda desde otro ángulo. Pegaremos un brazal (pieza A) de manera que haga contacto con la parte inferior del cintón, con las escuadras y con la roda. Reforzaremos las uniones de las piezas con pegamento de secado rápido. Eliminaremos el exceso de agua de las piezas con un paño seco o papel absorbente, las pintaremos de blanco o del color que elijas. Cojeremos una pieza C, debemos situarla de manera que haga contacto con el casco, con las cuadernas de los brazales y con la roda. La fijaremos con pegamento de secado rápido Con papel de lija de grano muy fino, puliremos con cuidado las cuatro piezas. Después, las sumergiremos en agua para que ganen elasticidad. de la plancha de madera de 3 mm de grosor, donde vienen troquelados los brazales, extrae con la ayuda de un cúter, las piezas A Y C. Pegaremos el conjunto en su posición sobre la roda. Recuerda que la parte trasera de los enjaretados debe quedar enrasada con las escuadras B. Con una sierra de costilla o de marquetería, cortaremos los enjaretados siguiendo la trayectoria diagonal que acabamos de marcar con lápiz. Esta operación debemos realizarla con mucha precaución, pues, al tratarse de una pieza muy delicada, puede romperse. con un taco lijador, repasaremos los laterales de los enjaretados. En esta fotografía muestro como se debe marcar los enjaretados para darle su forma despues la marcaremos con un lápiz Presentaremos la pieza de enjaretados que acabamos de preparar sobre la roda del barco. La parte trasera del enjaretado debe quedar enrasada con las piezas B, tal como muestra la fotografía. Como podemos observar, en la parte inferior de las escuadras hay un rebaje para encajar la roda. Pegaremos una de las piezas B a cada lado de la roda, en la zona que muestra la fotografía. Estas dos piezas deben quedar alineadas entre sí y completamente perpendiculares a la roda. Fijaremos los otros dos enjaretados unidos entre sí en el lateral que queda libre de la pieza C. Pegaremos la pieza D en el lateral que queda libre de los enjaretados. El perfil superior de esta pieza también debe quedar enrasado con éstos. Uniremos dos de ellos alineados y los pegaremos a la pieza C, tal como muestra la fotografía. La parte superior de la pieza C debe quedar enrasada con los enjaretados. Repasaremos los laterales largos de los cuatro enjaretado con un taco lijador. Se trata de eliminar los salientes hasta dejar la superficie recta, los pintaremos de rojo. Con una sierra de costilla, cortaremos dos porciones de uno de los enjaretados que tengan cada uno la cantidad de orificios completos (3 x 14), tal como muestra la fotografía, en total cortaremos cuatro. Una vez completada la rejilla, aplicaremos pegamento de secado rápido a todas las uniones de los enjaretados para evitar que se desmonte cuando la cortemos. Construiremos los enjaretados para el tajamar, son piezas de madera de forma parecida a un peine. Al insertarlos unos contra otros, tal como se muestra en la fotografía, iremos construyendo las rejillas, cuantos más enjaretados insertemos, más consistencia tendrá el conjunto. Montaremos las piezas necesarias hasta obtener dos cuadrados de 14 x 14 orificios. Las puliremos con papel de lija de grano fino, las pintaremos de negro y los cantos de blanco o del color que elijas. De la plancha de madera de 3 mm de grosor, don vienen troqueladas las piezas B, C y D, las extraeremos con la ayuda de un cúter con cuidado para que no se partan.

miércoles 16 de septiembre de 2009

La cadena de mando española

En la época de la batalla de Trafalgar, la cadena de mando de la oficialidad de guerra en la Real Armada española tenía los siguientes escalafones: almirante general de la Armada, capitán general, teniente general, jefe de escuadra, brigadier, capitán de navío, capitán de fragata, teniente de navío, teniente de fragata, alférez de navío y alférez de fragata. Quien respondía ante el rey y el primer ministro era el ministro de Marina.
Las funciones del almirante general habían variado durante las últimas décadas y el cargo acabó por convertirse en un título nobiliario, como ocurrió durante el periodo napoleónico con el valido de Carlos IV, Manuel Godoy, a quien el monarca nombró generalísimo de las armas de Mar y Tierra, almirante general de España y de las Indias y protector del comercio marítimo.
Los capitanes generales ocupaban cargos en tierra, como el mando de arsenales o de departamentos marítimos. Cuando iban a bordo de un buque, se izaba su insignia era una pequeña bandera con los colores nacionales, que se izaba en alguno de los tres palos del buque, según la categoría del general. Los altos mandos siguientes en el escalafón iban generalmente embarcados, ya que se ocupaban del gobierno operativo de las escuadras, u lo hacían en los barcos más poderosos dotados con tres cubiertas. Cuando un teniente general llevaba la insignia de preferencia en el palo mayor del navío, significaba que tenía el mando supremo de una escuadra; éste fue el caso de Federico Gravina en Trafalgar a bordo del Príncipe de Asturias, que actuó como capitán general de departamento. Ignacio María de Álava, a bordo del Santa Ana, llevaba su insignia en el tope del palo trinquete.
Cada escuadra, a su vez, podía tener varias divisiones o escuadrones, como ocurrió en Trafalgar. Éstos, según el número de soldados, podían recibir órdenes de otros tenientes generales que entonces izaban su insignia en el palo trinquete. Si se trataba de jefes de escuadra, izaban la insignia en el palo de mesana.
Un capitán general o un teniente general, cuando tenía la insignia de preferencia en combate, su rango equivalía a un vicealmirante y un jefe de escuadra a un contralmirante.

martes 15 de septiembre de 2009

La pala del timón

Colocamos la pala del timón en el casco, de manera que las bisagras abracen el codaste, tal como muestra la fotografía. A través de los orificios de las bisagras, realizaremos los taladros necesarios para fijarlas. Recuperaremos puntas sobrantes, después, ajustaremos la longitud de las puntas y las clavaremos en el codaste como muestra la fotografía. Con un trozo de hilo de latón de 1,5 mm de diámetro, elaboraremos los ejes destinados a las bisagras del timón, cortaremos con unos alicater siete trozos de latón de 6 mm de longitud cada uno. Fijaremos los ejes en el interior de las bisagras de la pala del timón, con la ayuda de unas pinzas y pegamento de secado rápido. Uniremos cada bisagra con cada uno de los ejes de la pala del timón, ajustaremos la longitud de los extremos de las bisagras con unos alicates de corte, para que éstos no sobrepasen el codaste cuando coloquemos la pala en el casco. Cojeremos la pala del timón y lijaremos el extremo de la caña para que ésta se ajuste a la curvatura de la popa del casco. Deberás redondear el extremo de la pieza hasta que podamos colocar la pala del timón contra el codaste, tal como muestra la fotografía. Fijaremos tantas bisagras como rebajes tiene la pala. Como podemos observar, en algunas zonas de la pala no cabe una bisagra entera. Ajustaremos la longitud de las bisagras con unos alicates de corte. Colocaremos un par de bisagras en la pala del timón, de manera que el nudo de éstas queden dentro del rebaje de la pala, como muestra la fotografía. Con un taladro y una broca de 1 mm de diámetro, taladraremos cada uno de los orificios de las bisagras. A continuación con unos alicates de corte, ajustaremos la longitud de las puntas. Aplicaremos pegamento en el extremo de las puntas u las introduciremos en los orificios de las bisagras. Con un martillo, clavaremos las puntas, de manera que las bisagras queden fijadas por ambos lados a la pala del timón.